Revisa el artículo de la edición de agosto de la Revista Nueva Minería y Energía, en el cual profesionales de nuestra empresa hablan sobre optimización de los procesos en plantas concentradoras. (Páginas 102 y 103).

 

El negocio minero se caracteriza por experimentar cambios significativos mientras avanza la explotación de un yacimiento, debido al mayor conocimiento geometalúrgico y a la variabilidad propia de la mineralización. Asimismo, sus ciclos generan requerimientos de contención o reducción de costos operacionales, en especial, cuando las instalaciones de un proyecto van cumpliendo su vida útil. Entonces, resulta imprescindible para las compañías mineras analizar optimizaciones en los diseños originales de sus plantas concentradoras que permitan aumentar la recuperación metalúrgica, asegurar e incrementar la capacidad de tratamiento, robustecer la confiabilidad de instalaciones operacionales y optimizar la mantenibilidad de equipos y sistemas.

El gerente general de JRI, Iván Rayo, explica que una Planta Concentradora de Mineral que está terminando su puesta en marcha, normalmente opera a una capacidad algo menor que lo considerado por la ingeniería de diseño. Además, es posible visualizar holguras de proceso que permitirían evaluar opciones de aumentar marginalmente su producción. “Estas condiciones pueden ser subsanadas de manera efectiva mediante un estudio de cuellos de botella, donde se estudia la data operacional, se simulan computacionalmente los procesos y se determinan las obras y el reforzamiento de equipos y sistemas requeridos. En general, las obras implican inversiones marginales y bajo nivel de interferencias”, enfatiza.

Iván Rayo agrega que las plantas concentradoras, que llevan operando varias décadas, van experimentando obsolescencia en ciertos procesos, ya sea porque los equipos pierden capacidad o porque las instalaciones pierden integridad. “Es decir, pierden su capacidad de funcionar de manera segura y eficiente generando fallas y mal funcionamiento recurrente, lo que implica pérdidas de producción y altos costos operacionales”. Los estudios de integridad de activos permiten soluciones a estos problemas a costos razonables, generando altos beneficios para las compañías mineras.

JRI tiene una experiencia comprobada, posesionándose como un aliado con-fiable en esta materia. “Hemos participado en estudios de optimización y resolución de cuellos de botella de más de 50 plantas concentradoras en Chile y Sudamérica, tanto en proyectos nuevos, como en operaciones antiguas, estableciendo los diseños multidisciplinarios necesarios para lograr, en plazos y presupuestos razonables, mejoras sustanciales en rendimientos operacionales, generando un alto valor”.

INFORMACIÓN Y SIMULACIÓN

La estrategia combina análisis de datos operacionales, ingeniería de detalle y nuevas tecnologías para que las empresas mineras reduzcan costos, amplíen su capacidad productiva y prolonguen la vida útil de sus activos “El primer paso es entender en profundidad el proceso”, afirma Cristián Rickenberg, subgerente Técnico de JRI. “Recopilamos y analizamos la información clave y, con herramientas de simulación dinámicas avanzadas, identificamos las restricciones reales que limitan la producción”. Con toda la información, se diseñan soluciones prácticas y adaptadas a cada situación, que van desde modificaciones menores en infraestructura de procesos hasta inversiones mayores en equipos o sistemas eléctricos y de control. La clave, a juicio del subgerente técnico, está en ofrecer soluciones que sean sostenibles, con impacto inmediato y bajo costo. “Nuestro diferencial es que entregamos además del estudio de procesos, la ingeniería de detalle que permite la implementación efectiva de las soluciones, garantizando que los beneficios se concreten en el corto plazo y perduren en el tiempo”.

Estos resultados reflejan el compro-miso de la firma en ofrecer soluciones innovadoras, que se traducen en beneficios económicos claros y en una operación minera más eficiente y sustentable. Para María Carolina Agua-yo, jefa de sustentabilidad de JRI, una planta optimizada tiene menos probabilidades de exceder límites ambienta-les por emisiones, descargas o derrames. “Una operación más eficiente puede permitir usar menos agua y consumir menos energía por tonelada procesada, extender la vida útil de instalaciones asociadas y, en definitiva, “Hemos participado en traer beneficios para la operación”, puntualiza la profesional.

TECNOLOGÍA Y OPTIMIZACIÓN

El uso de tecnologías disruptivas, como los gemelos digitales, ha abierto nuevas oportunidades para gestionar y mejorar procesos mineros en tiempo real. Chile y Sudamérica, tanto Rafael González, jefe de control y automatización, explica que “los modelos virtuales permiten simular escenarios, en operaciones antiguas”, detectar posibles fallas y planificar mejoras sin interrumpir la operación, lo que ahorra costos y reduce riesgos”. Además, la modernización de los sistemas eléctricos y equipos más eficientes permite extender la vida útil de las instalaciones. “Nuestro objetivo es que cada cliente pueda operar con mayor eficiencia, seguridad y sostenibilidad”, concluye el gerente general de JRI.

Mira el artículo en el siguiente enlace: www.nuevamineria.com/revista

 

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